"Es a partir de 1981 cuando empiezo a desarrollar, tras varios años de aprendizaje en diferentes escuelas, mi propia visión de la pintura,...

…que está influenciada por el expresionismo alemán, por Goya, por Van Gogh y Modigliani entre otros.  Claramente la expresión del rostro humano, la expresión reflejada y captada en un instante, directa e inmediata, lo que pretende en realidad es captar la expresión del alma humana a través de la mirada y junto a la importancia del color como elemento fundamental de equilibrio y contraste, son una parte fundamental de mi pintura. Digamos que este periodo comprende hasta 1987. Hay un texto de Nancho Novo llamado “Rostros” que lo define como “almas cóncavas” y “esperpentos de color que, al mirarte, te inquieren y te inquietan”…y me parece muy acertado

A partir de 1988 entro directamente a trabajar con todo tipo de materiales...

…Empiezo a experimentar y a incorporar en mis cuadros tierra, cristal, telas, sal, carburo de silicio, cemento, cuerdas y todo tipo de materiales  a los que siempre doy un tratamiento pictórico o a los que trato siempre  como un elemento pictórico y, sin abandonar mis temas, comienzo a sintetizar la figura humana pretendiendo llegar a la mínima expresión y empezando a abstraer las formas y los conceptos; por supuesto, el color sigue siendo protagonista. Este periodo se caracteriza por texturas diferentes creadas por diferentes materiales incluyendo los «paseos por las costas de Babia».

En 1997 realizo una exposición llamada "La materia ensimismada", que es el resultado de haber ido eliminando los materiales "extrapictóricos" ...

…que son sustituidos por óleo aplicado con veladuras muy suaves y transparentes, con el azul como color predominante y por el concepto de «el poeta y la Luna» como una sugerencia a lo sublime y lo delicado, aunque realmente esa transición se va sucediendo de un modo inconsciente por una reivindicación de la pintura.

A partir del 2000, intento prescindir de las formas definidas para que el color sea el único protagonista...

…y comienzo de un modo plenamente consciente a trabajar en los paisajes de la memoria, lo que me permite liberar mi expresión creativa al permitirme crear tanto “paisajes serenos” como “tormentas interiores” y que definitivamente acabaran convirtiéndose en los paisaje imaginarios, donde el óleo como único elemento busca encontrar una armonía tanto como un contraste que nos invite al pensamiento y que nos sugiera emoción.